Mas allá de la teoría, más allá las herramientas que aportan, más allá de las técnicas, incluso más allá de lo mucho que sepa el profesor, más allá de todo eso está la persona que imparte. 

Ahora no voy a destacar la formación en sí, sino la persona. Un profesor no solo debe conocer la materia (obvio que sí), debe saber transmitir, llegar, buscarte las vueltas y adaptarse a tu nivel de comprensión o conocimiento, para hacerte llegar su formación, y cómo puedes aplicarla el día de mañana. Y he de decir que eso, Alejandro lo hace y muy bien. Calidad como profesor top, calidad humana…de un valor incalculable. Ahí reside el éxito hoy día, y para mí, lo que da valor a lo que hacemos día a día, tratar, recuperar, mejorar la calidad de vida de las personas que confían en nosotros.

En cuanto a la formacion; llegaba con unas expectativas altisimas. Las rrss, lo que había indagado, lo que veía, y quería sobre todo entender los beneficios de la respiración, el cómo a través de la respiración podíamos incidir o introducir mejorar en la movilidad, rendimiento, distraer o desconectar el ordenador central (SNC), quería comprender y vivenciar lo que veía y leía. Conocer esos mecanismos por los que funciona, saber tocar la tecla adecuada en el momento oportuno, hacerme consciente de que algo tan intrascendente como es respirar (o eso pensaba), alberga tanto poder y lo poco que lo aprovechaba.

Esto es solo la punta del iceberg, es difícil describir con tan pocas palabras una formación de todo un fin de semana.